INTERNACIONALES E.U. AMÉRICA LATINA
La década de los ochentas estuvo marcada principalmente por las políticas del gobierno Reagan durante sus dos periodos presidenciales. En varios artículos se analiza la política de Reagan hacia América Latina, centrada en no permitir ninguna nueva revolución en Latinoamérica y en impulsar la democracia a través de la militarización sin intervenir directamente. Esa política está enmarcada claramente en el panorama mundial de la Guerra Fría y el afán de Estados Unidos de evitar la expansión del imperio soviético.
"Para los republicanos, grupo que gobierna con Reagan, el mundo sólo se entiende bajo la óptica de la confrontación con la Unión Soviética. No hay cabida para terceras opciones, porque según la visión reaganiana, todos los conflictos si no son azuzados por la Unión Soviética o sus subrogados, son utilizados tarde o temprano por el imperio del mal".
También el autor incursiona en el conflicto de El Salvador hasta 1992 cuando escribe “El Salvador: ¿victoria o paz?”, analizando las posiciones de los bandos al firmar la paz.
El pensamiento que sustenta las concepciones republicanas del gobierno Reagan se refleja crudamente en dos artículos: “La doctrina americana de la legitimidad. Intervenir, un derecho superior de E.U.”, con el pensamiento de Jeane Kirkpatrick, y en “Memorias de Granada”, la síntesis de una entrevista a soldados y oficiales que participaron en la invasión a Granada.
Kirkpatrick dice: “La doctrina americana de la legitimidad establece que un gobierno no es legítimo por el solo hecho de existir. No es legítimo meramente por estar encabezado por líderes locales. Es legítimo porque reposa en el consenso y respeta los fundamentos políticos y los derechos civiles de sus ciudadanos. Ésta fue la doctrina de legitimidad, por supuesto, sobre la que decidimos que el gobierno de ipso de la Alemania nazi no era legítimo y sobre esta base fuimos a la guerra contra él”.
En “Memorias de Granada” se lee: “Nosotros podemos liberar cualquier país del comunismo, inclusive podemos ir al suyo a liberarlo”... "podemos ir a su país a liberarlo de cualquier cosa, como lo hicimos en Granada…”... “Ahora, en los asaltos era fantástico porque nos dejaban hacer lo que quisiéramos: romper o tomar cosas de las casas de los comunistas, de esos cerdos. Rompíamos todo, nos llevábamos lo que queríamos. Ésa es la ley de la guerra… Just great”.


